Entorno

ENTORNO NATURAL

El actual casco urbano está situado en la zona basal de la ladera Norte del macizo montañoso conocido como Sierra de Mijas (recibe este nombre por ser el que tiene mayor extensión), incluido en la cordillera Bética. El resto del término municipal se fue transformado, desde los albores de la ocupación humana, en huertas de regadío con pocas excepciones de rodales de secano, en zonas de campiña. La gran cantidad de fuentes y manantiales que liberan el agua del generoso acuífero de esta sierra caliza, unido a la fertilidad de sus suelos creados por el Río Fahala, da lugar a lo que no hace muchos años era conocido como la Huerta de Málaga.
Por tanto, el paisaje predominante de Alhaurín el Grande está compuesto por parcelas rodeadas de setos vegetales, con sus correspondientes casas de campo y al fondo de este escenario, el manto verde de la sierra que se eleva, a espaldas del pueblo.
La superficie de esta sierra supone la cuarta parte del municipio (1.750 Ha), que es de propiedad municipal y gestionada por la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente. En la actualidad, según el Plan Especial de Protección del Medio Físico de la provincia de Málaga, está catalogada como Complejo Serrano de Interés Ambiental, con máxima protección por sus valores paisajistas y geomorfológicos.
Presenta clima Mediterráneo. Tiene 2.900 horas de sol al año. Las lluvias son escasas en la zona y se producen en los meses finales del otoño, al final del invierno y al comienzo de la primavera. Tiene unas precipitaciones medias de 636 litros por metro cuadrado. Las temperaturas son suaves durante todo el año y suelen ser frías en invierno y calurosos en verano. La media es de 17 grados centígrados. Con una extensión superficial de 72,6 Km2, una altitud de 239 metros sobre el nivel del mar y una población de cerca de 25.000 habitantes, es un municipio en plena expansión que, sin embargo, no deja de destacar por la belleza de su caserío y por el cinturón verde de huertas y bosques que lo circundan. Claro reflejo de una zona cultivada con esmero e ingenio por sus gentes que, espontáneas y hospitalarias, a través de los tiempos, han sabido mantener un perfecto equilibrio con la naturaleza y conservar vivas las tradiciones y costumbres que a lo largo de la Historia, los distintos pobladores han ido dejando como muestra de tan emotivos acontecimientos humanos.